Nací en una pequeña islita bañada por el Mar Caribe y despeinada por los vientos Alisios y que recuerda la silueta de un caimán que parece dormido. En una ciudad que tiene más de 500 años de fundada y que fue bautizada por Velázquez como San Cristóbal de La Habana y que fue destinada a ser la capital de la nación.
Una tierra donde saludamos con un «ke bolá asere», donde le dices mi vida hasta la señora que te vende el pan, donde se respira política y deporte en cada esquina.
Un país que tiene la mejor playa del mundo, el mejor ron y las mujeres más hermosas. Donde el Sol calienta los 365 días del año, y soñamos desde niños con algún día ver la nieve.
Una isla que nació siendo rebelde y que añora su libertad más que nada. Donde la historia cobra vida en cada rincón.
Donde los enamorados despiden el crepúsculo sentados en el muro del malecón, y al ritmo del vaivén de las olas y los trovadores ambulantes se declaran su amor eterno.
Donde arrastramos las erres, nos comemos las eses y las des, pero aún así alardeamos de hablar el mejor español del mundo.
Donde no hay 31 de diciembre sin congrís, yuca con mojo, tostones y un buen cerdo asado.
Donde tocas a la puerta y te responden yo, y sabemos quién es. Donde suena el teléfono y le gritamos ya voy. Donde los amigos entran a tu casa como si fuera la de ellos.
Donde todo lo hacemos al ritmo de la música, donde cualquier pretexto es bueno para hacer una fiesta.
Donde en cada parque ruedan las pelotas y las canicas y vuelan bien alto los papalotes.
Donde aprendemos a correr antes de gatear. Donde nada se bota y todo se reutiliza. Donde puedes encontrar un Chevrolet en perfecto estado rodando por las calles alunizadas, o un ventilador ruso de los años 60 refrescando una tarde de agosto.
Donde aprendimos a reírnos de nuestros propios problemas y a todo le sacamos el lado positivo.
Nací en Cuba, y me siento orgulloso de ser cubano, amo la tierra que me vio nacer, a su gente siempre hospitalaria y algre, a su historia, su cultura, sus tradiciones, y sueño con ver algún día hechos realidad los ideales de los padres fundadores de esta Patria.



